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domingo, 24 de abril de 2011

I ESTACIÓN - JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 

"Reo es de muerte", dijeron de Jesús los maestros de la Ley y las autoridades judías, y, como no podían ejecutar a nadie, lo llevaron de la casa de Caifás a la del Gobernador. Pilato no encontraba razones para condenar a Jesús, e incluso trató de liberarlo, pero, ante la presión amenazante del pueblo instigado por sus jefes: "Crucifícalo, crucifícalo", "Si sueltas a ése, no eres amigo del César", pronunció la sentencia que le reclamaban y les entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.
ORACION:


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla...
Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro

COMENTARIO:

Pienso que Jesus es muy grande para sostener en sus manos sus pecados.

II ESTACIÓN - JESÚS CARGA CON LA CRUZ

 

Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y doblando ante Él la rodilla, se burlaban diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!». Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. (Mt. 27, 27-31)
 
 
ORACION                                                                                                                      
 
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro


COMENTARIO:

Pienso que Jesucristo empriende un camino doloroso al llevar nuestros pecados.
 

III ESTACIÓN - JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

III ESTACIÓN - JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

Agotadas sus fuerzas por los golpes físicos y humillaciones recibidas, por su estado de ayuno y sin haber recuperado fuerzas por no haber dormido; habiendo abrazado con amor la cruz, ésta por el peso que tiene vence al débil cuerpo de Jesús, Dios hecho verdaderamente hombre. Ya en el piso aumentaron los golpes y humillaciones, las risas e insultos; sin embargo Jesús, con mucha voluntad se aferra nuevamente a la Cruz y se levanta para seguir su camino a la muerte en cruz.

ORACION:
 
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro


COMENTARIO:
Pienso que no puede sostener la cruz por nuestros pecados

V ESTACIÓN - JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

 

IV ESTACIÓN - JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Simeón los felicitó y, después, dijo a María, su madre: "Mira, éste niño debe ser causa tanto de caída como de resurrección para la gente de Israel. Será puesto como una señal que muchos rechazarán y a tí misma una espada te atravesará el alma". Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos recuerdos. (Lc. 2, 34-35.51)

ORACION
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


COMENTARIO:

Pienso que jesus recuerda cuando su madre lo ayudaba y es un momento inolvibable para él.

V ESTACIÓN - JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO

 

Cuando lo llevaban, tomaron a un tal Simón de Cirene que volvía del campo, y le cargaron la cruz de Jesús para que la llevara detrás de él (Lc. 23,26)

Jesús se encuentra agotado, el peso de la cruz, a la cual se aferra, es doloroso; más aún cuando la mirada de la Madre que le ha dado fuerzas, le hace sentir también debilidad en el corazón. Los soldados temerosos de que no pudiera continuar, obligaron a un tal Simón de Cirene, que venía del campo y solo pasaba por allí, a cargar la cruz de Jesús. ¡Qué humillación para un hombre libre, como Simón, tener que asumir el peso de un condenado! Por eso, quizás de muy mala gana cogió la cruz, pensando en la humillación, en su familia que lo esperaba luego de la jornada de trabajo. Pero, así como fue escogido Pablo, igual Simón fue elegido para su conversión y la de su familia (Alejandro y Rufo), abrazó la cruz con resignación y amor.


ORACION
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo?
Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


COMENTARIO:
Lo que hizo el cireneo fue un acto de ayuda y solidaridad

VI ESTACIÓN - LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

Luego de haber recibido la ayuda de Simón de Cirene, Jesús continúa su camino al Calvario. Camina agotado, con claros signos, en su rostro desfigurado, del dolor humano, del cansancio, de las marcas de su sacrificio por la humanidad, entre sangre, salivazos, polvo, sudor... En ese instante una mujer de pueblo, de nombre Verónica, sin importarle los soldados, la muchedumbre, se acerca hacia Él y con un lienzo le limpia ese rostro sangrante. El Señor, como respuesta de gratitud, le deja grabada en él su Santa Faz.
 
oracion:
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el "qué dirán", del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones.

Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué dirán".
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

COMENTARIO:

Pienso que las mujeres son buenas ante el señor para limpiarle la cara.

VII ESTACIÒN - JESÙS CAE POR SEGUNDA VEZ

 

De nuevo Jesús ha retomado su camino y va con la Cruz a cuestas, cansado por la fatiga, la falta de descanso, los golpes recibidos la noche anterior, el peso del madero, los insultos de los soldados y la muchedumbre que lo rodea. Todo eso hace que su carga sea mayor y que Jesús caiga al suelo por segunda vez. Su destino, no está muy lejos de su destino y Él dispuesto a cumplirlo por su gran amor al Padre y a toda la humanidad, nuevamente se levanta con mayores fuerzas y prosigue su camino.
 
ORACION:
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro

COMENTARIO:

Pienso que por nuestra culpa de pecar Jesús sigue cayendo

Novena Estación: Jesús cae la tercera vez

Ya en la cercanía al punto donde iba a ser crucificado, Jesús cae por tercera vez. Cansado por el peso de la cruz, las humillaciones, el trajinar y casi sin fuerzas para seguir. Pero, habiendo llegado hasta ahí para servir a los planes de Dios y la salvación de la humanidad, reúne fuerzas, y en su total agotamiento se levanta para llegar hasta el altar en que había de ser inmolado.


Oremos:
Aunque caigamos muchas veces, el Señor nos perdonará por medio de la Confesión.
Ayuda Señor a todos los que son calumniados y perseguidos. da tu fuerza a quienes en su labor misionera se sienten cansados e incomprendidos. Siembra en todos los misioneros el gozo y la alegría de trabajar por ti.

COMENTARIO

Pienso que Jesus se cayó porque los humanos seguimos pecando

XIII ESTACION: JESUS CONSUELA A LAS MUJERES

Jesús ha reiniciado su camino y entre la gran multitud de gente que le sigue, unas mujeres se lamentaban por Él. Jesús volviendo hacia ellas, les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, lloren mas bien por ustedes y sus hijos".

Entre todo la muchedumbre que camino al Calvario, rodeaba a Jesús en su dolor, muchos lo insultaban y se reían de Él; sin embargo un grupo de mujeres, a pesar de la prohibición, lloraban y se lamentaban de lo que le sucedía. Jesús, mirando hacia ellas les agradece su solidaridad y buenos sentimientos, pero las convoca a descubrir ese noble sentimiento hacia su propia conversión y la de sus hijos.
 

ORACION:
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
 
COMENTARIO:

Jesus es muy bueno en esta parte y  pienso el Él no quiere que las mujeres lloren por el sino por ellas mismas para que se salven en su último día

IX ESTACION: JESUS CAE POR TERCERA VEZ





Oremos:
Aunque caigamos muchas veces, el Señor nos perdonará por medio de la Confesión.
Ayuda Señor a todos los que son calumniados y perseguidos. da tu fuerza a quienes en su labor misionera se sienten cansados e incomprendidos. Siembra en todos los misioneros el gozo y la alegría de trabajar por ti.

lunes, 18 de abril de 2011

X ESTACIÓN JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS, LE DAN A BEBER HIEL Y VINAGRE

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
        R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

        "Después de probarlo, no quiso beberlo" (Mt 27, 34).
 

        No quiso calmantes, que le habrían nublado la conciencia durante la agonía. Quería agonizar en la cruz conscientemente, cumpliendo la misión recibida del Padre.         Esto era contrario a los métodos usados por los soldados encargados de la ejecución. Debiendo clavar en la cruz al condenado, trataban de amortiguar su sensibilidad y consciencia. En el caso de Cristo no podía ser así. Jesús sabe que su muerte en la cruz debe ser un sacrificio de expiación. Por eso quiere mantener despierta la consciencia hasta el final. Sin ésta no podría aceptar, de un modo completamente libre, la plena medida del sufrimiento.
        En efecto, Él debe subir a la cruz para ofrecer el sacrificio de la Nueva Alianza. Él es Sacerdote. Debe entrar mediante su propia sangre en la morada eterna, después de haber realizado la redención del mundo (cf. Hb 9, 12).
        Consciencia y libertad: son los requisitos imprescindibles del actuar plenamente humano. El mundo conoce tantos medios para debilitar la voluntad y ofuscar la consciencia. Es necesario defenderlas celosamente de todas las violencias. Incluso el esfuerzo legítimo por atenuar el dolor debe realizarse siempre respetando la dignidad humana.
        Hay que comprender profundamente el sacrificio de Cristo, es necesario unirse a él para no rendirse, para no permitir que la vida y la muerte pierdan su valor.

ORACIÓN
        Señor Jesús, que con total entrega has aceptado la muerte de cruz por nuestra salvación, haznos a nosotros y a todos los hombres del mundo partícipes de tu sacrificio en la cruz, para que nuestro existir y nuestro obrar tengan la forma de una participación libre y consciente en tu obra de salvación. A ti, Jesús, sacerdote y víctima, honor y gloria por los siglos.

        R/. Amén.
COMENTARIO 
http://evangeliweb.iespana.es/oraciones/via_crucis_papa/via_crucis.htm

XI ESTACIÓN JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
        R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
        "Han taladrado mis manos y mis pies, puedo contar todos mis huesos" (Sal 21 [22], 17-18). Se cumplen las palabras del profeta. Comienza la ejecución. Los golpes de los soldados aplastan contra el madero de la cruz las manos y los pies del condenado. En las muñecas de las manos, los clavos penetran con fuerza. Esos clavos sostendrán al condenado entre los indescriptibles tormentos de la agonía. En su cuerpo y en su espíritu de gran sensibilidad, Cristo sufre lo indecible.
 

        Junto a él son crucificados dos verdaderos malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Se cumple así la profecía: "con los rebeldes fue contado" (Is 53, 12).
        Cuando los soldados levanten la cruz, comenzará una agonía que durará tres horas. Es necesario que se cumpla también esta palabra: "Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12, 32).¿Qué es lo que "atrae" de este condenado agonizante en la cruz? Ciertamente, la vista de un sufrimiento tan intenso despierta compasión. Pero la compasión es demasiado poco para mover a unir la propia vida a Aquél que está suspendido en la cruz.
        ¿Cómo explicar que, generación tras generación, esta terrible visión haya atraído a una multitud incontable de personas, que han hecho de la cruz el distintivo de su fe? ¿De hombres y mujeres que durante siglos han vivido y dado la vida mirando este signo?
        Cristo atrae desde la cruz con la fuerza del amor, del Amor divino, que ha llegado hasta el don total de sí mismo; del Amor infinito, que en la cruz ha levantado de la tierra el peso del cuerpo de Cristo, para contrarrestar el peso de la culpa antigua; del Amor ilimitado, que ha colmado toda ausencia de amor y ha permitido que el hombre nuevamente encuentre refugio entre los brazos del Padre misericordioso.
        ¡Que Cristo elevado en la cruz nos atraiga también a nosotros, hombres y mujeres del nuevo milenio! Bajo la sombra de la cruz, "vivimos en el amor como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma" (Ef 5, 2).

ORACIÓN
        Cristo elevado, Amor crucificado, llena nuestros corazones de tu amor, para que reconozcamos en tu cruz el signo de nuestra redención y, atraídos por tus heridas, vivamos y muramos contigo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos.
        R/. Amén.

COMENTARIO :

Cuando Jesús es clavado en la cruz el sufre mucho aparte que le dislocan el brazo. el murio por nosotros

XII ESTACIÓN JESÚS MUERE EN LA CRUZ

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
        R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
        "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34). En el culmen de la Pasión, Cristo no olvida al hombre, no olvida en especial a los que son la causa de su sufrimiento. El sabe que el hombre, más que de cualquier otra cosa, tiene necesidad de amor: tiene necesidad de la misericordia que en este momento se derrama en el mundo.
 


        "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc 23, 43). Así responde Jesús a la petición del malhechor que estaba a su derecha: "Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino" (Lc 23, 42). La promesa de una nueva vida. Este es el primer fruto de la pasión y de la inminente muerte de Cristo. Una palabra de esperanza para el hombre.
        A los pies de la cruz estaba la madre, y a su lado el discípulo, Juan evangelista. Jesús dice:"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre" (Jn 19, 26-27). "Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 27). Es el testamento para las personas que más amaba. El testamento para la Iglesia. Jesús al morir quiere que el amor maternal de María abrace a todos por los que Él da la vida, a toda la humanidad.
        Poco después, Jesús exclama: "Tengo sed" (Jn 19, 28). Palabra que deja ver la sed ardiente que quema todo su cuerpo. Es la única palabra que manifiesta directamente su sufrimiento físico. Después Jesús añade: "¡Dios mio, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 46; cf. Sal 21 [22], 2); son las palabras del Salmo con el que Jesús ora. La frase, no obstante la apariencia, manifiesta su unión profunda con el Padre. En los últimos instantes de su vida terrena, Jesús dirige su pensamiento al Padre. El diálogo se desarrollará ya sólo entre el Hijo que muere y el Padre que acepta su sacrificio de amor.
        Cuando llega la hora de nona, Jesús grita: "¡Todo está cumplido!" (Jn 19, 30). Ha llevado a cumplimiento la obra de la redención. La misión, para la que vino a la tierra, ha alcanzado su propósito.
        Lo demás pertenece al Padre: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46). Dicho esto, expiró. "El velo del Templo se rasgó en dos..." (Mt 27, 51). El "santo de los santos" en el templo de Jerusalén se abre en el momento en que entra el Sacerdote de la Nueva y Eterna Alianza.

ORACIÓN
        Señor Jesucristo, Tú que en el momento de la agonía no has permanecido indiferente a la suerte del hombre y con tu último respiro has confiado con amor a la misericordia del Padre a los hombres y mujeres de todos los tiempos con sus debilidades y pecados, llénanos a nosotros y a las generaciones futuras de tu Espíritu de amor, para que nuestra indiferencia no haga vanos en nosotros los frutos de tu muerte. A ti, Jesús crucificado, sabiduría y poder de Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos.
        R/. Amén.

COMENTARIO :
Su muerte es dolorosa porque lo maltratan y lo humillan hasta que muere

XIII ESTACIÓN JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU MADRE

 V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
        R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

 


        Han devuelto a las manos de la Madre el cuerpo sin vida del Hijo. Los Evangelios no hablan de lo que ella experimentó en aquel instante. Es como si los Evangelistas, con el silencio, quisieran respetar su dolor, sus sentimientos y sus recuerdos. O, simplemente, como si no se considerasen capaces de expresarlos. Sólo la devoción multisecular ha conservado la imagen de la "Piedad", grabando de ese modo en la memoria del pueblo cristiano la expresión más dolorosa de aquel inefable vínculo de amor nacido en el corazón de la Madre el día de la anunciación y madurado en la espera del nacimiento de su divino Hijo. Ese amor se reveló en la gruta de Belén, fue sometido a prueba ya durante la presentación en el Templo, se profundizó con los acontecimientos conservados y meditados en su corazón (cfr. Lc 2, 51). Ahora este íntimo vínculo de amor debe transformarse en una unión que supera los confines de la vida y de la muerte.
        Y será así a lo largo de los siglos: los hombres se detienen junto a la estatua de la Piedad de Miguel Ángel, se arrodillan delante de la imagen de la Melancólica Benefactora ("Smetna Dobrodziejka") en la iglesia de los Franciscanos, en Cracovia, ante la Madre de los Siete Dolores, Patrona de Eslovaquia; veneran a la Dolorosa en tantos santuarios en todas las partes del mundo. De este modo aprenden el difícil amor que no huye ante el sufrimiento, sino que se abandona confiadamente a la ternura de Dios, para el cual nada es imposible (cf. Lc 1, 37).

ORACIÓN
        Salve, Regina, Mater misericordiae; vita dulcedo et spes nostra, salve. Ad te clamamus... illos tuos misericordes oculos ad nos converte et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exilium ostende.
        Alcánzanos la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad, para que también nosotros, como tú, sepamos perseverar bajo la cruz hasta al último suspiro. A tu Hijo, Jesús, nuestro Salvador, con el Padre y el Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
        R/. Amén.
COMENTARIO

La bajada de Jesús de la cruz es cuando Jesús muere por causa de nuestros pecados para librarnos de ellos y me parece algo cruel com lo maltrataban hasta su muerte
 

XIV ESTACIÓN EL CUERPO DE JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
        R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
        "Fue crucificado, muerto y sepultado...". El cuerpo sin vida de Cristo fue depositado en el sepulcro. La piedra sepulcral, sin embargo, no es el sello definitivo de su obra. La última palabra no pertenece a la falsedad, al odio y al atropello. La última palabra será pronunciada por el Amor, que es más fuerte que la muerte.
        "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto" (Jn 12, 24). El sepulcro es la última etapa del morir de Cristo en el curso de su vida terrena; es signo de su sacrificio supremo por nosotros y por nuestra salvación.
 

        Muy pronto este sepulcro se convertirá en el primer anuncio de alabanza y exaltación del Hijo de Dios en la gloria del Padre, "Fue crucificado, muerto y sepultado (....) al tercer día resucitó de entre los muertos". Con la deposición del cuerpo sin vida de Jesús en el sepulcro, a los pies del Gólgota, la Iglesia inicia la vigilia del Sábado Santo. María conserva en lo profundo de su corazón y medita la pasión del Hijo; las mujeres se dan cita para la mañana del día siguiente del sábado, para ungir con aromas el cuerpo de Cristo; los discípulos se reúnen, ocultos en el Cenáculo, hasta que no haya pasado el sábado.
        Esta vigilia acabará con el encuentro en el sepulcro, el sepulcro vacío del Salvador. Entonces el sepulcro, testigo mudo de la resurrección, hablará. La losa levantada, el interior vacío, las vendas por tierra, será lo que verá Juan, llegado al sepulcro junto con Pedro: "Vio y creyó" (Jn 20, 8). Y, con él, creyó la Iglesia, que desde aquel momento no se cansa de transmitir al mundo esta verdad fundamental de su fe: "Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de todos los que han muerto" (1 Co 15, 20).
        El sepulcro vacío es signo de la victoria definitiva, de la verdad sobre la mentira, del bien sobre el mal, de la misericordia sobre el pecado, de la vida sobre la muerte. El sepulcro vacío es signo de la esperanza que "no defrauda" (Rm 5, 5). "Nuestra esperanza está llena de inmortalidad" (Sb 3, 4).

ORACIÓN
        Señor Jesucristo, que por el Padre, con la potencia del Espíritu Santo, fuiste llevado desde las tinieblas de la muerte a la luz de una nueva vida en la gloria, haz que el signo del sepulcro vacío nos hable a nosotros y a las generaciones futuras y se convierta en fuente viva de fe, de caridad generosa y de firmísima esperanza. A ti, Jesús, presencia escondida y victoriosa en la historia del mundo, honor y gloria por los siglos.
        R/. Amén.

 COMENTARIO 
Esta estación es la más dolorosa por lo que se despiden de Jesus las mujeres y hombres que lo acompañaron en su vida lo entierran en su tumba dandole su ultima despedida