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domingo, 24 de abril de 2011

V ESTACIÓN - JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO

 

Cuando lo llevaban, tomaron a un tal Simón de Cirene que volvía del campo, y le cargaron la cruz de Jesús para que la llevara detrás de él (Lc. 23,26)

Jesús se encuentra agotado, el peso de la cruz, a la cual se aferra, es doloroso; más aún cuando la mirada de la Madre que le ha dado fuerzas, le hace sentir también debilidad en el corazón. Los soldados temerosos de que no pudiera continuar, obligaron a un tal Simón de Cirene, que venía del campo y solo pasaba por allí, a cargar la cruz de Jesús. ¡Qué humillación para un hombre libre, como Simón, tener que asumir el peso de un condenado! Por eso, quizás de muy mala gana cogió la cruz, pensando en la humillación, en su familia que lo esperaba luego de la jornada de trabajo. Pero, así como fue escogido Pablo, igual Simón fue elegido para su conversión y la de su familia (Alejandro y Rufo), abrazó la cruz con resignación y amor.


ORACION
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo?
Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


COMENTARIO:
Lo que hizo el cireneo fue un acto de ayuda y solidaridad

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